¿Es la terapia de orina, u orinoterapia una pseudoterapia?

Hay más cosas en el cielo y en la Tierra, Horacio,
de las que contempla tu filosofía.
(Hamlet 1.5)

¿Qué es una pseudoterapia? En sentido estricto una pseudoterapia es una terapia falsa.

El término pseudoterapia también se aplica de forma impropia a terapias que simplemente no forman parte del sistema médico convencional, lo que no quiere decir que sean falsas terapias.

Las falsas terapias o pseudoterapias propiamente dichas, no sólo no tienen efecto curativo alguno, sino que por el contrario a menudo pueden tener efectos muy perjudiciales y hasta irreversibles para nuestra salud.

Las pseudoterapias con frecuencia son desarrolladas o inventadas, sin base racional o tradicional alguna. Hay pseudoterapias que solo persiguen un beneficio económico o directamente estafar.

Además las pseudoterapias de todo tipo suelen ocultar, disfrazar o falsificar la identidad del que las propone.

En cuanto a la medicina convencional, las terapias, medicamentos y remedios que hoy en día forman parte de la misma, proceden en su gran mayoría de la medicina tradicional.

No en pocos casos muchas de las terapias adoptadas por la medicina convencional fueron en su día consideradas pseudoterapias, locura sin fundamento.

Así, ¿quién en su sano juicio podría imaginar que contagiarse a propósito de viruela podría curar la viruela? Locura total.

Bueno, resultó no ser una locura. Así nació la inmunología, para protegernos frente a las enfermedades infecciosas.

Por cierto, la vacunación es un procedimiento de lo más «holístico» y «naturopático»: se inocula una forma atenuada de la enfermedad provocando que nuestro sistema inmunológico, ¡no un laboratorio !, desarrolle la inmunidad, el único remedio eficaz: los anticuerpos que nos protegerán contra infección.

UTILIZACIÓN TRAMPOSA DEL LLAMADO MÉTODO CIENTÍFICO

En campos como la medicina natural, alimentación y medicamentos, entre otros, el método científico no nos revela ni mucho menos avala las propiedades o virtudes de los mismos.

Hay que tener muy en cuenta y no olvidar de “dónde venimos”, ya que, en efecto, el 100x 100 de los alimentos y plantas medicinales que hoy en día conocemos, consumimos y utilizamos nos vienen dados por la tradición, por usos trasmitidos de generación en generación.

El método científico no nos descubre las propiedades de la manzanilla por ejemplo (ni de ninguna planta medicinal o alimento), dichas propiedades nos vienen dadas por su uso tradicional.

Puede parecer una verdad de Perogrullo, pero la leche no viene de una botella como pueden llegar a pensar algunos niños urbanitas, sino de las vacas y demás rumiantes.

Del mismo modo, el método científico no revela ni puede revelar qué substancias pueden ser consideradas alimentos del hombre.

Los alimentos nos vienen dados por la tradición. El método científico no puede pretender haberlos «descubierto», a posteriori de su conocido uso histórico tradicional.

No. En muchos campos el método científico como mucho puede confirmar lo que ya sabemos, pero eso no quiere decir que lo avale. Cuales son nuestros alimentos viene avalados por tradición ancestral.

Por lo tanto, nuestro trabajo y el de la ciencia tienen que limitarse a comprobar que los usos tradicionales nos vengan trasmitidos por una verdadera tradición, una tradición ininterrumpida, no corrompida. Es decir, que las substancias procedan verdaderamente de los usos tradicionales. Nuestro trabajo es el de historiadores.

Una utilización tramposa del llamado método científico respecto a los usos tradicionales es decirnos cuales son las propiedades de una planta medicinal, medicamento o alimento en base a análisis, siempre parciales, o ensayos clínicos científicos. ¡Eso ya nos viene dado por los usos tradicionales: gigantescos “ensayos clínicos” de miles de años!

Plantas, medicamentos, alimentos, vienen avalados por “ensayos clínicos” de su uso desde al menos cien mil años. Los autores de las farmacopeas (algunas escritas hace más de 5000 años), nunca se han preguntado el por qué de las propiedades de las substancias que se describen, se han limitado a hacer constar cual era el uso tradicional que les venían dado.

Según la Organización Mundial de la Salud, la medicina tradicional tiene por base la suma de los conocimientos y prácticas de diferentes tiempos y culturas. Prácticas que, tengan o no explicación científica, se siguen utilizando en todo el mundo para mantenimiento de la salud y combatir la enfermedad.

En cuanto a la orina animal y humana, y más concretamente, en cuanto a la Terapia de Orina que es lo que nos ocupa y es objetivo prioritario de este blog, la orina ha sido utilizada como remedio curativo tradicional en todo tiempo, lugar y cultura, y hasta el momento presente.

Como explicaremos en detalle en sección aparte, la terapia de la orina está respaldada por: 1) por su uso tradicional de miles de años; 2) por su uso moderno y contemporáneo, reavivado desde la publicación en 1944 de The Water of Life: A Treatise on Urine Therapy de John W. Armstrong, libro de los que marcan época; y 3) por su acreditado fundamento científico.

¿Qué más aval necesitamos? Como veremos más adelante, la orinoterapia cuenta con todos los avales adicionales posibles.

ADVERTENCIA RECORDATORIO: El objetivo de este blog no es promover la urinoterapia ni ninguna terapia. El objetivo de este blog es a dar conocer la orinoterapia y mi experiencia con la misma, por si dicho conocimiento pudiera ser de utilidad a alguien.

Tras haberme sido diagnosticado un cáncer avanzado con metástasis en septiembre de 2020, he seguido con éxito un tratamiento de Auto-Urinoterapia, bajo supervisión médica convencional.

Al respecto, digamos que nadie debería decidirse a realizar un tratamiento de ningún tipo, convencional o alternativo, sin estar bien asesorado e informado sobre el mismo.

ANEXO SOBRE ESTUDIOS TRADICIONALES.

Falta todo por investigar en cuanto usos tradicionales trasmitidos. Prácticamente hemos perdido todos los usos tradicionales de alimentos y plantas medicinales. Paradójicamente nos alimentamos y utilizamos las plantas medicinales y demás medicamentos tradicionales, según la tradición, es inevitable, pero por pura inercia y con nula inteligencia de lo que estamos haciendo cuando estamos reviviendo usos de una antigüedad de miles de años.

Cuando nos convencen que la margarina (alimento creado, no tradicional) debe sustituir a la mantequilla, ¡Qué mal vamos! ¡Qué mal síntoma!

Se desprecia la tradición y se sigue ciegamente recomendaciones pseudo científicas que en realidad son recomendaciones puramente comerciales (y los científicos callados, ¿dónde están?).

Hemos incorporado menos de una centésima parte de lo que consta milagrosamente se conserva por escrito en las farmacopeas clásicas de pasados siglos. La investigación verdaderamente científica debe ir por ahí, por desempolvar las tradiciones y empaparnos de la verdadera sabiduría que nos han querido trasmitir nuestros antepasados y hoy está en gran medida pérdida.

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